El mes pasado tuvimos que ir a Cincinnati y aún en medio de la pandemia encontramos la forma de visitar a unos amigos que acaban de comprar una casa. La verdad es que no era una casa cualquiera, la propiedad es enorme e incluye un establo y un lago artificial pequeño.
En la mudanza decidieron deshacerse de muchos objetos que tenían acumulados en su antigua casa, entre ellos una imagen en cemento de la Virgen. Aquí les muestro en el estado que llegó a mi casa, y eso que ya la había lavado una vez.

Por supuesto que lo primero que hay que hacer es lavarla con agua y un cepillo de metal. No es conveniente usar jabones u otros químicos para que no penetren el cemento y lo afecten con el tiempo. Yo la lavé al menos unas tres veces, dejando que se secara para poder ver dónde quedaba algún residuo de tierra, o sucio. También aproveché para ir removiendo la pintura con el cepillo de alambre. Luego pasé a lijarla con una lija gruesa (80), después fui bajando el gramaje de la lija para darle un acabo más suave a la superficie.
Ahora comienza la parte divertida!
Como podrán ver, el acabado de la superficie no era realmente muy uniforme, estaba lleno de huecos e imperfecciones. Así que lo primero que hice fue tratar de rellenarlos con una pasta. No es recomendable tratar de llenar los huecos completamente la primera vez, es mejor dejar secar la pasta, lijar un poco el sobrante y añadir una nueva capa.

En la siguiente foto pueden ver como las uniones del molde eran evidentes, haciendo la superficie de la imagen bastante irregular. Ya en este punto se puede pasar una fina capa de pasta sobre algunos de estos sitios para ir dandole un mejor acabado. Es un trabajo también de ir re-esculpiendo la imagen.

Poco a poco se van llenando los huecos, e incluso podemos ir más allá y rellenar un poco esos lugares donde la superficie está irregular o rugosa. Hay que dejar secar y lijar un poco antes de la siguiente capa. Me esforcé mucho en el rostro porque mi plan no era utilizar muchos colores pero que aún pareciera regia y dulce.


Cuando ya ya estuve segura de que la superficie no podía mejorar mucho más procedí a pintarla con una pintura base agua para exteriores color blanco. Nuevamente, hay que pasar una primera capa no demasiado gruesa y luego lijar con una lija muy suave si hay partes que se muestran gruesas. Es con esta capa que vamos a darnos cuenta de los cientos de huequitos que hay en la superficie, yo traté de llenarlos con un pincel fino. Al final la cubrí con tres capas de pintura, no demasiado gruesas.

Luego dos capas de un rosa-violeta que preparé con pintura acrílica.

Haciendo uso de unas plantillas auto-adhesivas, pinté unas pocas figuras en color blanco, hay que asegurarse de no quitar la plantilla antes de que se sequé un poco la pintura.

Por supuesto que hay que ir poco a poco dando un acabado a los detalles, y es probable que haya puntos en los que la imagen no está del todo perfecta debido al desgaste. Finalmente, el último detalle, un cordón dorado. Yo use una pintura especial de Martha Stewart que tenía el acabado y cubrimiento que quería.

Creo que la diferencia es evidente, estoy tan feliz de haberla rescatado y de darle un lugar en mi hogar! En un próximo post les mostraré la pieza ya en el jardín.